Con la sensibilidad exacerbada de una reina de belleza y movido por aquella piquiña que le ocasionan las encuestas que lo sepultan y lo consagran como el peor huésped de la “Carpa de Nariño”, Iván Duque Márquez, la marionetica más querida del titiritero paisa, que funge de subpresidente de una nación atolondrada por el miedo y el odio, decidió suicidarse con el país a cuestas…hecatombe!
Bogotá, junio/21.- La vocecita inconfundible de monaguillo con la que Álvaro Uribe alecciona a sus hipnotizadas huestes, escupe mentiras y raciocinios llenos de odio y revanchismo a una opinión pública temerosa y perdida en medio de un país sin liderazgo moral, ni político, ni económico, ni de nada.
Desde el 21 de noviembre de 2019 cuando Colombia entera se lanzó a las calles a protestar por la durísima situación social que la viene agobiando hace ya muchos años, este presidente en la sombra supo que el país tenía un propósito propio y auténtico imposible de manipular.

La calle protestante dejó ver claramente su antipatía por el ex presidente Uribe
A la movilización promovida por los obreros se sumaron los jóvenes de todos los sectores que se levantaron en contra de las reformas educativa, laboral y pensional, presionando además por el cumplimiento de un acuerdo de paz desconocido y hecho trizas por un uribismo recalcitrante que se apeñusca en el Centro Democrático.
La tranquilidad de las noches de aquellos días inolvidables estuvo acompasada por un ensordecedor golpeteo de cacerolas, provocado por amas de casa de cualquier estrato que se sumaron solidariamente a los reclamos de una sociedad unida contra un gobierno errático, manipulado y equivocado.
Desde 1977 Colombia no vivía un paro nacional de tales proporciones con una fuerza social esparcida por las ciudades de todo el país, que estremeció el universo impertérrito de un expresidente que se cree amo absoluto de todo.
Por eso la brutalidad policial se sintió con todo su rigor, mientras el novato subgobernante eludía cualquier cara a cara con los manifestantes que exigieron su presencia institucional como “presidente”, pero nunca como un estadista porque claramente no lo es.
Entonces llegó la pandemia y el paro entró en un largo suspenso roto el 28 de abril de este 2021 de manera furiosa y contundente que colapsó todas las actividades de un país en estado de nervios.

Y una vez más el gobierno eludió su responsabilidad estabilizadora y otra vez lanzó contra los jóvenes manifestantes toda la furia de una policía siniestra que no tuvo reparo alguno en desenfundar sus armas contra los manifestantes, ocasionando una masacre aún desconocida en números legales.

Y luego abrieron un teatro de horror: un policía convertido en un bonzo ardiente ante el regocijo de unos y el desespero de otros. Jóvenes flotando en el río Cauca. Una joven se suicida ante el abuso sexual de policías. Un número incierto de jóvenes desaparecidos. Decenas de jóvenes tuertos por los ataques directos a su rostro. Un almacén del éxito vandalizado que terminó lleno de horrendos comentarios. El resurgimiento de “la gente bien” que se sumó a la balacera de la policía con una complicidad retadora y criminal. Y un paro terco que nadie quiere negociar.



¡Colombia Sufre! Y a nadie le importa…
Se destrozan en llanto y en gemidos desgarradores las madres de esta juventud masacrada, así usen uniforme o no, es el sufrimiento de madres, hermanos, familia y de la sociedad entera que se estremece con el bramido que deja la sanguinaria muerte.
Este brutal escenario de guerra es aprovechado por los malditos políticos de siempre, que a través de sus medios consolidan furias y venganzas de unas extremas dispuestas a destruirlo todo buscando beneplácitos electorales.
Entre tanto, el país nacional, el de la gente buena que viene exigiendo hace montones de años que la política de la corrupción y la violencia desaparezca para darle paso a un representante de la Colombia sencilla y decente, permanece oculta, llena de miedos y de prejuicios que le impiden participar con todos sus derechos en el cambio de rumbo que desde sus entrañas se busca tímidamente.



La bandera de Colombia estuvo en las marchas inspirando a los manifestantes



Pero los hechos tienen un responsable principal. Este subgobierno que en manos de un novato y desorientado subpresidente hizo del poder un botín de amigos demostrando una enorme habilidad para la repartija, pero una absoluta incapacidad de gobernar.
Huirle a la responsabilidad de salvar vidas provocadas por la virulencia que él mismo estimuló, y dejar en manos de otros la resolución definitiva de un paro con muchas posibilidades de arreglo, es la muestra palpable de lo poco que a este remedo de mandatario le importa la vida de la gente y el dolor de sus madres.

No se puede olvidar que la primera responsabilidad de un presidente es la de salvaguardar la vida de TODOS sus connacionales, así no sean de su corriente ideológica…lo demás puede esperar.
Fue doloroso verlo en televisión (su pasión oculta) ofreciendo recompensa a quienes identificaran vándalos, cosa aceptable, pero incompleta, porque de la misma justa manera, se deben identificar a los policías que rebasaron sus límites como autoridad, sin olvidar por ningún motivo a la aristocrática “gente bien”, su preferida, que también violó la legalidad de un país herido.



Colombia entera cuenta los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses, que le quedan a este escabroso y malnacido régimen de Duque impuesto desde la cumbre de todos los poderes, por la ambición sin límites de un sujeto apodado “Uribe”.

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Respetamos profundamente la tarea de los reporteros gráficos que no pudimos identificar para darle su merecido crédito. Las fotos aquí publicadas salieron de Twitter, pero estamos listos a dar los respectivos créditos. |








