
En Colombia, cualquier día una persona decide lanzarse como candidato a una de las muchas corporaciones o cargos de elección popular que existen en el país, pero muy pocas saben cómo actuar y vender su propuesta…el marketing político ayuda.
En el mundo entero la reputación de los políticos está por el suelo, por lo tanto quien participa en elecciones populares lo primero que tiene que demostrar es la distancia que existe entre su legítima aspiración y los políticos de siempre. Tarea difícil. La incredulidad y desconfianza de la ciudadanía hacia la clase política es casi total.
Frente a este panorama todos los aspirantes deberían acudir a expertos en manejos de campañas para recibir entrenamiento en temas que arrancan con su capacidad intelectual, su imagen, la estructuración de su programa, el discurso y sus frases de campaña.
De lo contrario seguiremos observando candidatos a las gobernaciones, a las alcaldías, asambleas y concejos balbuceando programas sin sentido, prometiendo ferias de ilusiones como en el mundo de Goyeneche, el soñador más grande de Colombia que quiso pavimentar el rio Magdalena y construirle una marquesina a Bogotá para escapar de los chaparrones.
La primera responsabilidad recae sobre los partidos políticos que entregan sus avales a personas muy incompetentes, que ni siquiera conocen los estatutos, los principios y la filosofía de la colectividad que los respalda.
Los partidos están en la obligación de proporcionarle a la opinión pública candidatos idóneos, transparentes y bien estructurados intelectualmente para debatir sus programas de gobierno en cualquier plaza del país.
En resumen, los partidos políticos son los directos responsables de la penosa imagen que sus candidatos ofrecen y son en definitiva los que tendrían que implementar el Marketing Político como una de las muchas herramientas de preparación previa a candidatos que los represente.
MARKETING POLÍTICO
El uruguayo Luis Costa Bonino, un reputado y discutido doctor en Ciencia Política del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Paris y autor de un Manual de Marketing Político, señala algunos elementos que se deben tener en cuenta en una campaña política…
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El marketing político es un método para hacer buenas campañas.
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Sus componentes son la ciencia política, la sociología electoral y la comunicación.
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El marketing político no construye campañas vacías y cosméticas, centradas en la apariencia.
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Por el contrario, las campañas que hacen los buenos consultores tienen poderosos contenidos, guardan celosamente las identidades históricas de los partidos, respetan la personalidad de los candidatos y proponen ofertas razonables y orientadas al desarrollo de los países.
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El método de Marketing Político parte del conocimiento del electorado y del diagnóstico de la elección y mediante encuestas, estudios de opinión pública y análisis estadísticos, trata de llegar a cuatro conocimientos operativos clave: cómo es el candidato, cómo son sus adversarios, cómo son los electores, cómo es la elección.
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Este punto de partida, llamado también DSP (diagnóstico socio-político) permite construir una estrategia de campaña, la cual está compuesta por un mensaje, por los grupos objetivo a los cuales va dirigido, los medios de difusión que serán utilizados y por un manejo específico de los tiempos para el procesamiento de esos contenidos.
Mensaje:
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Una campaña orientada por el método del marketing político hace que el mensaje sea uno.
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Dice lo mismo el slogan de campaña que la imagen del candidato.
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Hay un único mensaje dicho de mil maneras. La famosa “asesoría de imagen” del candidato es una forma redundante, clara, inequívoca, de que el candidato diga de una forma no verbal, lo mismo que dice el resto de su campaña con palabras y argumentos.
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El cimiento de los buenos mensajes está formado por los puntos fuertes del candidato, por la identidad de su partido y por los deseos o temores de los electores. Cuando un mensaje se construye con estos ingredientes el resultado es efectivo.
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Lejos de la elección, es bueno utilizar prensa y argumentos políticos. Porque en ese momento quienes están decidiendo su voto son electores informados y buenos lectores.
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En el medio tiempo es bueno usar radio y hacer propuestas concretas y atractivas, para aquellos que deciden por quien votar comparando las ofertas que hace cada uno.
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Cuando estamos cerca de la elección, cuenta la emoción que genera la campaña y la persona del candidato.
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Quienes no se interesan por la política no deciden por persuasión política.
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Ésta es la hora de los mensajes más simples, de la imagen, de la televisión, de las percepciones, de la seducción, de la sensación de poder que genera el candidato.
Según Costa Bonino, el Marketing Político basa su eficacia en un conocimiento profundo de la naturaleza y el funcionamiento de los medios de difusión:
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Cómo hacer un plan de medios para una campaña electoral
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Cómo enseñar a un candidato a desempeñarse de la mejor manera frente a una cámara de televisión o en una situación de debate
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Cómo editar y presentar las mejores imágenes para generar una percepción positiva de nuestro candidato entre los electores.
Para este autor, todas estas actividades se remiten a la tarea de los consultores, quienes trabajan con el conocimiento acumulado por el Marketing Político en investigaciones científicas y en la experiencia de miles de campañas exitosas.
Advertencias:
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El Marketing Político es una disciplina centrada en la estrategia.
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Como tal, atribuye una importancia decisiva al conocimiento profundo de la lógica con la cual se manejan los tiempos de ejecución de los contenidos de una campaña.
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En una campaña electoral, el orden de los factores altera de una manera dramática el producto.
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En estas circunstancias hacer las buenas cosas es tan importante como hacer las cosas bien.
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Además es necesario hacerlas, día por día, en su debido y exacto momento.
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Saber cuándo y porqué se empieza una campaña o precampaña. Cómo se logran los efectos de impacto, de seducción y de poder. Cómo son las técnicas de inicio, de sostén y de cierre de una campaña electoral.
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Saber los objetivos de cada formato de mensaje, el protagonismo coyuntural de cada medio de difusión, los grupos objetivo que hay que ganar en cada momento.
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Grandes y sutiles complejidades que han hecho de esta disciplina un trabajo de especialistas.



