Por Soborno y Fraude Procesal la Corte Suprema de Justicia llama a indagatoria a Álvaro Uribe Vélez y le impone una medida de aseguramiento domiciliaria que produjo una oleada de protestas entre sus partidarios y las fuerzas económicas del país…Iván Duque, rompiendo el protocolo, reclama al alto tribunal la libertad del detenido para afrontar esta acusación.
La medida, esperada por años por un inmenso sector de la población, despertó una guerra de insultos, amenazas y reclamos por parte de integrantes del Partido de Gobierno, Centro Democrático, que de inmediato propone una Constituyente para reformar la justicia.
La detención del político más cuestionado en la historia de Colombia, llevó la tensión de la polarización a su más alto nivel de sensibilidad, y como nunca se hacen más visibles los dos sectores que hoy conviven a dentelladas en el país.
Una derecha herida y amenazante, respaldada plenamente por todos los sectores de la producción, se enfrentan a una izquierda atomizada y a una ciudadanía cansada de presenciar la impunidad que rodeó cada caso en que Uribe resultó involucrado sin resultado alguno.
El país, en medio de una severa pandemia y sufriendo los desastres económicos que las cuarentenas causan a su aparato de producción, se prepara para vivir momentos intensos de odios, revanchas y argucias políticas de todo orden, amenazando el clima de las próximas elecciones presidenciales.
Y así, con un gobierno balbuceante, sin liderazgo, en medio de una pandemia, con la economía gravemente fracturada y con una opinión pública rabiosa y dividida, Colombia verá amenazada gravemente su futuro institucional, político, social y económico, como nunca antes.
Finalmente, un examen de rutina realizado por las autoridades, confirmó que Uribe dio positivo de Covid-19, situación que prende todas las alarmas de salud en su entorno.