La pasión de Cristo en el arte sacro: los símbolos de una fe compartida - Cultura Genial

Cansados de que las religiones se apoderen y abusen como amos absolutos de las palabras de un hombre llamado Jesús, es necesario buscar otras interpretaciones partiendo del mensaje de amor, igualdad y sacrificio que el galileo expuso como modelo de vida…las siete palabras hoy son otras! 

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Wikipedia señala quienes fueron los evangelistas que escucharon las últimas palabras de Jesús. Para creer en esto sólo se necesita un tris de ingenuidad, o de “fe”.

stonebahise.com

        Las Siete Palabras… 

1 «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen».
Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt 
(Lucas, 23: 34). 

2 «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso».                               Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso                                          (Lucas, 23: 43).

 3 «¡Mujer, ahí tienes a tu hijo! [Luego dijo al discípulo] ¡Ahí tienes a tu madre!».                                                                                                       Mulier ecce filius tuus […] ecce mater tua                                                (Juan, 19: 26-27).

 4 «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?».                            Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me                                      (Marcos, 15: 34).

 5 «Tengo sed».                                                                                             Sitio                                                                                                              (Juan, 19: 28).

 6 «Todo está consumado».                                                              Consummatum est                                                                                          (Juan, 19: 30).

 7 «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».                                      Pater in manus tuas commendo spiritum meum                                        (Lucas, 23: 46).

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Las inhumanas y brutales torturas que causamos a nuestra propia esencia como seres vivos, se resume en el sufrimiento y en la exacerbación que un hombre como Jesús resistió durante su captura y recorrido con aquella pesada cruz a cuestas, llevando una espinosa corona en su cabeza y con el inconcebible acto de la crucifixión rematado con tres enormes clavos de hierro.

Aquel calvario, ritualizado durante muchos siglos por una iglesia casi insensible a la pasión y al sufrimiento de este ícono universal, nos ha mantenido muy alejados del instante mismo del dolor que embargó al condenado.

Pensemos por un momento en un hombre del pueblo, sin reconocimiento social ni de poder alguno, en manos de unos bárbaros sanguinarios que sacian toda su crueldad en aquel ser indefenso que soporta en su cuerpo toda clase de vejámenes y de dolores impensables.

Desde que el Ejército del Sanedrín capturó a Jesús, empezó una oleada de insultos y golpes que fueron escalando en intensidad y morbo, ante la indefensión del detenido. Puñetazos, patadas, escupitajos, latigazos, golpes y punzadas con lanzas, humillación y sentencias horrorosas antes de su muerte.

Ese hombre llamado Jesús, vivió en carne propia hace 1.989 años la misma agonía, dolor y angustia que millones de torturados de este incongruente mundo han sufrido durante siglos, además del rechazo de los poderosos romanos por su pobreza y procedencia étnica.

Con sus rodillas destrozadas por las caídas que sufrió durante los 600 metros del recorrido cargando una pesada cruz que despellejó su nuca y sus hombros, Jesús sube al Gólgota donde lo desnudan y lo crucifican sin piedad, en medio de una oleada de dolor y angustia que aún conmueve.

Y cuando la cruz es izada, este hombre del pueblo reflexiona profundamente sobre este despiadado mundo y dice entonces las Siete Palabras…

1 «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»

 ¿Quiénes no saben lo que hacen?

Los asesinos?  Los corruptos?  Los farsantes?  Los narcopolíticos?  Los enfermos del poder?  Los excluyentes?  Los acaparadores?  Los criminales?  Los hombres armados?  Los mentirosos?  Los revanchistas?  Los explotadores?  Los destructores de la tierra?  Los cínicos?  Los tiranos?  Los hipócritas?  Los egoístas?  Los privilegiados?  Los inmorales?  Las malas personas?

Todos, y muchísimos más de esta lista, pero absolutamente todos, saben que lo que están haciendo hace siglos está mal y no merecen el perdón mientras no cambien su comportamiento animal.

2 «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso»

El paraíso ya no existe…

El paraíso que prometen es una mentira que usan para conquistar simpatizantes ilusos.

El paraíso lo construyen con fortunas arrebatadas a los Estados y a los presupuestos públicos en todo el mundo.

Al paraíso sólo van los mejores amigos de quienes dominan el poder.

A los demás, nos dan televisión y fútbol.

Nuestro paraíso es un país triste, sin futuro.

3 «¡Mujer, ahí tienes a tu hijo! [Luego dijo al discípulo] ¡Ahí tienes a tu madre!»

Colombia es una madre cuyos hijos más prominentes la violan, la explotan, la masacran, la estigmatizan, la empobrecen, la hacen sangrar hasta la última gota y luego la reaniman para seguir chupando sus entrañas.

Colombia es una madre única…a pesar del maltrato, se mantiene fértil y productiva para mantener palpitando a sus mal paridos hijos…

4 «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?»

Colombia es un país sin alma…se la arrancaron para reemplazarla por las 9 milímetros automáticas. Por las motosierras. Por el sicario. Por los silenciadores. Por el “Patrón”. Por la brutalidad. Por la guerra. Por el cinismo. Por los matones de altísima prosperidad. Por las extremas. Por la traición. Por el juramento en vano. Por los poderosos y los hijos de los poderosos. Por la ignominia. Por la cobardía. Por la inequidad. Por la pobreza. Por el poder de los políticos corruptos. Por el caos. Por la injusticia. Por la desaparición. Por el desplazamiento. Por el miedo. Por el odio.

El Dios de Colombia, como tantos padres colombianos, también nos abandonó!

La corrupción rampante | Opinión | MCCC

5 «Tengo sed»

 La Guajira tiene sed…le arrebataron su agua

El imponente Casanare, sufre de sed…los poderosos dominan la tierra

Los intensos sufrimientos de Colombia la matan de sed…

Sed de Verdad.  Sed de Justicia.  Sed de Igualdad.  Sed de Paz.  Sed de Prosperidad.  Sed de Tolerancia.  Sed de Libertad.  Sed de Perdón.  Sed de Reconciliación.  Sed de Vida Plena…

6 «Todo está consumado»

Somos hoy un país derrotado por poderosas maquinarias vivas que lo devoran todo…

El futuro de los niños y la historia de la Patria

El paisaje del país y las riquezas de sus entrañas

La Democracia y la Libertad de construir una buena Patria

La Sagrada Vida y la Potestad de la Justicia

Nuestras raíces indígenas, negras y campesinas

Devoran a nuestros héroes y ensalzan a los inquisidores

Vulgarizan la ética y la moralidad pública

Devoran a los jóvenes que luchan por su futuro en este retazo de País

Aquí todo está consumado, acabado…hecho trizas!

7 «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu»

Y así, con estas palabras de angustia en su boca sedienta, apaciguada sólo por un ácido vinagre que lo acompañó con amargura en sus últimos instantes, Jesús, el hombre de la calle de hoy, expiró dejándonos en un limbo desconectados totalmente de los caminos que nos lleven a un país mejor.

Frente a esta realidad, es imposible desconocer al lado de quien camina el Jesús de Siempre y a quienes, si creen en eso, llevará a su paraíso.

Y a los pobres se les anuncia La Buena Noticias

Y remata Job: “¿Dónde estabas tú cuando yo cimentaba la tierra? ¿Cuándo cantaban todas las estrellas del alba y se regocijaban todos?