Las arañas rojas ganaban fácilmente la guerra en los cultivos de flores, frutas y verduras. Esta es una verdadera plaga que con los días se fue transformando en tragedia económica y dolor de cabeza para los agobiados empresarios del campo colombiano… entonces surgió Bichopolis.
Tabio, Cundinamarca.- Crear empresa en Colombia es fácil. Lo difícil es sostenerla productivamente en el tiempo. Algunas empresas nacen como un sueño, como algo utópico y romántico. Unas pocas se crean para ayudar a los desprotegidos, otras para generar muchos puestos de trabajo, contadas en los dedos de la mano para salvar al mundo y la mayoría se fundan buscando ganancias que se traduzca en riqueza personal.
Bichopolis nació como un sueño que persigue salvar al mundo y en medio de un proceso de observación permanente del ácaro phytoseiulus persimilis, (PP), único bicho capaz de equilibrar la guerra contra la pérfida araña roja.
La araña roja, científicamente llamada tetranychus urticae, es una plaga de invernadero resistente a muchos embates químicos, pero víctima siempre de nuestro ácaro PP, el que viene siendo estudiado desde algunas décadas en Colombia.
Uno de los más acuciosos investigadores de este ácaro PP, es Alex Escobar, quien desde joven viene desarrollando un modelo de respuesta biológica que contrarreste la amenaza de bichos en los cultivos colombianos.
Una vez que documentó todas las etapas de la investigación y definió la parte operativa de este proceso, creó a Bichopolis, respaldado económica y científicamente por la reconocida empresa israelí, “BioBee”, hoy socia del proyecto.
BioBee es la única empresa en el mundo que produce masivamente insectos y ácaros benéficos, e implementan tecnología en cultivos agrícolas, donde los PP y otros actúan como enemigos naturales sirviendo como controladores biológicos de plagas. Actualmente la firma israelí aplica su tecnología en 32 países del mundo.
El Procedimiento:
La explicación sobre las tres etapas que tiene un ciclo de producción de ácaros PP es muy simple. Lo difícil estuvo en la creación de millones de ellos para iniciar un proceso biológico de control natural, a un ritmo de procesamiento industrial importante.
Y ahí está el cuello de botella del negocio, donde la demanda es muchísima más grande que la capacidad de producción, por el modelo de industria con bichos vivos que requieren otros formatos empresariales distintos a los que se aplican con animales más grandes o peces, por ejemplo.
Este es un negocio planteado dentro de sofisticados invernaderos, que cuenta con micro-riegos, aislados del mundo externo. Una vez arada la tierra, se construyen largas eras sembradas con fríjol de arbolito, con la que se inicia el proceso, en una etapa llamada vegetativa.
En sus amplias hojas con forma de corazón, se genera el segundo ciclo de producción con una etapa llamada de infestación, en donde se esparcen millones de arañas rojas que sirven de alimento inicial a nuestro heroico PP, que en un tercer ciclo empieza a comerse la plaga dispuesta en las hojas, y a reproducirse fecundamente.
Cuando nuestro héroe PP se apodera de las hojas del frijol y su presencia es muy abundante, un cuarto ciclo comienza. Es el ciclo de la recolección comercial a través de una sofisticada y delicada aspiradora que recoge a nuestros millones de héroes que al día siguiente, o inmediatamente, depende de la urgencia, es esparcido por inmensos cultivos de flores en la sabana de Bogotá.
Hoy Bichopolis está cien por ciento dedicado al control de la plaga de la araña roja en los invernaderos de flores, pero antes de llegar allí, esta naciente empresa capacitó integralmente a la industria de las flores, por considerar que el elemento de comunicación en el manejo de los ácaros protectores, exige un alto nivel de comprensión y entendimiento, buscando cohesionar un trabajo que exige resultados positivos en la lucha de control biológico.
Hoy la efectividad de su trabajo se debe en gran parte a esa acción de comunicación a todo nivel en las empresas floricultoras de la sabana.
Universo en Equilibrio:
Para Alex Escobar, la labor que adelanta con PP es de gran satisfacción humana, advirtiendo que en este trabajo una de las más grandes responsabilidades es evitar que se produzca un desequilibrio ecológico con la creación de especies nocivas para nuestro medio ambiente, como ha sucedido con la hormiga loca que se trajo al país para controlar a las devastadoras arrieras, convirtiéndose en otra plaga. Igual pasó con la rana toro originaria de Norteamérica y el pez león.
Escobar, un Administrador Agropecuario egresado del SENA, tiene la convicción de que la naturaleza y su equilibrio, el respeto por los animales y las fuentes naturales y la defensa del medio ambiente, son parte sustancial de su filosofía de vida.
Por eso cree que los gobiernos y el país en general deberían realizar acciones tendientes a convertir a Colombia en líder de la región en control biológico, por la naturaleza de nuestro territorio y su riqueza en alimentos vegetales que de ser explotados con un sentido más empresarial, apoyado con controles naturales en vez de plaguicidas químicos, generaríamos un renglón económico muy importante, similar o superior a Chile por la variedad de nuestras frutas, verduras, legumbres y granos.
Otros Desarrollos:
Paralelo a la producción de ácaros anti-plagas, Bichopolis viene desarrollando dos proyectos biológicos importantes.
El primero tiene que ver con el manejo integral de los abejorros como individuos polinizadores, por ser un insecto más poderoso que las abejas y con características importantes para este trabajo de fecundación de plantas.
De otro lado está el trabajo con un insecto llamado trips, bastante dañino en frutales y flores, que se pretende controlar con nuestro ácaro PP.
Hoy Bichopolis funciona en el municipio de Tabio, Cundinamarca, a una hora de Bogotá. Cuenta con 40 personas que operan distintas áreas de ingeniería agrónoma, laboratorios, personal administrativo y operarios de campo.
En sus tres hectáreas se levantaron seie cuerpos de invernaderos que alberga este sorprendente proceso biológico, construidos con canaletas que envían las lluvias a distintos reservorios de agua, reutilizada luego en riegos.
Bichopolis sorprende por su compromiso con el medio ambiente, por su entrega profesional en la investigación y minuciosa aplicación del proceso en su tarea de control biológico, pero especialmente, por ser pionera de un proceso que erradica los venenos de los suelos, de las aguas y del aire, defendiendo totalmente la vida sana.